LOS HIJOS LIMPIOS DEL PECADO
May 23, 2009
| EL PAIS.COM
Carlos Arribas
Millar es de los viejos, de los nacidos en los setenta, pero después de caerse del caballo camino de Damasco se transformó en profeta de lo nuevo. ¿En qué se nota? No tanto en su discurso sobre el dopaje, una de las piedras de toque, ya asumido y banalizado por el abuso, sino en otros detalles. Por ejemplo, ayer, tras la inhumana cronoescalada de Riomaggiore, contó que, como no sabía cómo eran las 600 curvas, las había anticipado en la pantalla del GPS -cómo no, publicitó su marca, la empresa que patrocina a su equipo-, del manillar.
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